Más y más equipamiento audiovisual significan más y más mandos a distancia. Pero el CES fue testigo de una nueva generación de controles remotos universales, pensados para salvar a las masas de perecer enterrados en una avalancha de estos dispositivos. Algunos, como el Sovereign de Kenwood, eran aún simples prototipos, mientras que otros ya estaban más anclados a la realidad.
Así por ejemplo Yamaha, que lanzó en primicia su mando touchpad. El RAV-2000, vestido con un atuendo negro realmente anodino, viene dispuesto a gestionar todos los códigos infrarrojos de productos Yamaha, entre los de muchos otros fabricantes. Se instala mediante un sistema de siete botones programables de acceso directo, y su touchpad puede con unos alucinantes 255 comandos por macro, todos ellos fácilmente editables en el PC por medio de un puerto serie. Sale a la venta en Estados Unidos en mayo por unas 92.000 pesetas o 555 euros, e incluye 2Mb de memoria flash. Funciona a una distancia de hasta diez metros.
El Philips Pronto Pro, a diferencia del Yamaha, ofrece una pantalla de 256 colores y vale justo el doble que éste. Claro que su precio se ve compensado por sus altas prestaciones. La renovación del popular mando Pronto viene con 8Mb de memoria y ofrece los
códigos de hasta 500 marcas distintas. También es nueva su prestación infrarrojos/radiofrecuencia que, con ayuda de receptores RF adicionales, permite controlar equipos colocados en habitaciones distintas. Ni siquiera hace falta buscar el botón ‘0n’: un sensor incorporado percibe cuándo coges el control remoto y hace que se encienda automáticamente.
Mientras que los controles remotos de Philips y Yamaha tienden a intentar facilitar el disfrute del cine doméstico, el Weemote 2 procura en cambio limitarlo, atendiendo a la preocupación de muchos padres por la dosis de violencia y (aquí no coincidimos tanto) sexo de muchas películas actuales. Así que este diminuto chisme restringe lo que pueden ver los niños. Todo cuanto se prensa es programar diez canales aptos para tiernos infantes en su brillante unidad y, cada vez que el peque encienda la tele, el surtido de canales posibles se limitará a esos preestablecidos. Compatible con TiVo y diversos set-top boxes, el Weemote 2 (unas 4.500 pesetas, 27 euros) es capaz incluso de moderar el volumen, para que los peques no castiguen los tímpanos de los mayores poniendo los Pokémon a 100 decibelios.
Oct 06
Tecnología




