Cuando llegamos a las oficinas generales de Kingston, en Fountain Valley, California, todo comenzó con un concierto privado y un coctel. Nos explicaron que entre los músicos de la banda había empleados de la compañía. De hecho, el enérgico baterista del grupo es John Who, presidente y cofundador de Kingston Technology Company. “Este grupo no sólo sirve como distracción para los empleados, también hacen presentaciones donde recaudan fondos para beneficencia”, comenta Johnny Ramírez, gerente regional de Ventas para Miami, Cono norte y Caribe. “Esta es una de las aristas que pocas personas conocen de nuestra compañía, pero es de la que nos sentimos más orgullosos. Es divertido trabajar aquí”. Y esa no sólo es la opinión de un empleado, es una de las reglas establecidas.
Al día siguiente visitamos la planta de manufactura y embalaje. Iniciamos el recorrido en el área de Ingeniería de diseño, encargada de proponer la distribución de los circuitos para las memorias DRAM. Los modelos nuevos se evalúan de acuerdo con la necesidad que cubrirán, de manera tal que se mide su rendimiento contra los productos que van a sustituir a modo de probar su compatibilidad. Para este análisis se emplean hasta 30 equipos de
diferentes marcas y configuraciones que evaluar el desempeño de hasta cuatro módulos de tarjetas madre; de esta manera garantizan que la configuración nativa de las marcas sea compatible con su propuesta. Si en este punto del proceso se detecta algún error, la configuración regresa a Ingeniería de diseño para su corrección. Una vez que el prototipo pasa la prueba de compatibilidad comienza el proceso de producción. Se crea una placa original que se duplica sobre los tableros de circuitos, Luego, se coloca una capa de soldadura que sirve como conductor y adherente para los chips, capacitores y resistencias.