RETOQUE FOTOGRAFICO FÁCIL CON KRITA:

Es indiscutido el liderazgo de Gimp si hablamos de retoque fotográfico y manipulación digital de imágenes, pero hay dos cosas que son ciertas: primero, que su curva de aprendizaje es algo tosca; y segundo, que el programa resulta bastante incómodo para trabajar. Como ustedes sabrán, la aplicación se muestra toda dividida en ventanas, y muchas veces comenzamos a cerrar unas y el programa sigue abierto. Una de las tareas que más realizan los usuarios de Gimp es el retoque fotográfico básico, es decir, ajustar las imágenes que capturan con sus cámaras digitales. En tal sentido, y a diferencia de Gimp, Krita brinda tres factores de suma importancia: sencillez, velocidad de trabajo y, sobre todo, potencia y operatividad.
GENERALIDADES:
Primero diremos que Krita es un manipulador de imágenes incluido en el proyecto Koffice, por lo que, cuando instalemos este, además de todo el paquete de oficina, también tendremos disponible este programa. Si aún no lo tenemos instalado en nuestra
distro, podemos descargar el paquete entero desde www.koffice.org/download, en formato RPM o tar.gz. Para instalar el RPM, simplemente ingresamos en una consola como Root y tipeamos: rpm -Uvh koffice.rpm. Si no queremos instalar todo el paquete de Koffice, podemos disponer de Krita de varias maneras; si usamos Ubuntu (o algún derivado), podemos instalar la aplicación fácilmente con Synaptic. Cuando ingresamos en el programa, enseguida nos damos cuenta de que tiene una apariencia muy intuitiva y que no es para nada complicado empezar a utilizarlo. Luego de un par de horas, veremos que realizar tareas con Krita es realmente sencillo, ya que cuenta con la mayoría de las herramientas requeridas en cualquier programa de este tipo, como capas (layers), variedad de opciones de selección, filtros y, también, soporte total para CMYK.
EL ÁREA DE TRABAJO:
Como ya es un estándar en estas aplicaciones, la disposición de las herramientas se repite también para este programa: tenemos la Caja de herramientas a la izquierda, la ventana de propiedades en la esquina superior derecha, debajo la Paleta de Colores y, por último, en la esquina inferior derecha, el Navegador de Capas. Dentro de las herramientas que están a nuestra disposición, se encuentran las clásicas de dibujo vectorial, como líneas, elipses, dibujo a mano alzada; herramientas algo más profesionales, como la posibilidad de realizar recortes y capturar un color dentro de la imagen para después utilizarlo; herramientas de texto, y para cerrar la caja, todas las herramientas de selección clásicas (selección cuadrada, circular, áreas contiguas, etc.). Por su parte, la ventana de propiedades irá mutando, ofreciéndonos cambiar los valores según la herramienta que tengamos seleccionada en ese momento.
EDICIÓN SIMPLE:
La edición general de las fotografías puede hacerse en un abrir y cerrar de ojos, gracias a que todo está donde tiene que estar; nada de complicados menús, o herramientas y propiedades ocultas. Algunas de las tareas básicas en el retoque gráfico de una foto son modificar el brillo y el contraste, que se lleva a cabo desde el menú [Filtro/Ajustar], con una curva de valores manual muy sencilla. Allí también podremos corregir los tonos de color desde [Filtro/Ajustar/Ajuste de color], seleccionando la corrección por canales (por ejemplo, rojo, verde y azul si es RGB); y por último, [Filtro/Ajustar/Desaturar] para pasar nuestra imagen o selección a escala de grises (256 tonos de grises).
Dentro del menú de filtros, también es posible acceder a algunos efectos clásicos, como el conocido desenfoque gausiano, para darle un efecto fuera de foco a la imagen; o bien de velocidad, si dejamos fuera de la selección de desenfoque un objeto en la imagen. En este punto es una buena idea dirigirnos a la opción [Galería de Filtros], donde se mostrará un menú con todos los filtros a la izquierda, una previsualización del filtro seleccionado en el centro y todas las herramientas para modificar los valores correspondientes sobre el lado derecho; esta es una buena manera de recorrer todos los efectos desde un solo menú. Otras opciones que podemos denominar como de retoque básico se refieren al trabajo sobre el tamaño de la imagen, que puede ser modificado desde un menú muy alusivo: [Imagen/Cambiar tamaño de la imagen]. Lo recomendable allí es mantener las proporciones para que nuestra imagen no se deforme. También en ese menú tenemos la opción de cambiar el formato de nuestro archivo de manera muy sencilla, desde [Convertir tipo de imagen]; allí podemos pasarlo a RGB, CMYK y escala de grises, entre otras opciones.
TRABAJAR CON CAPAS:
A esta altura, si un programa de estas características no soporta el trabajo con capas, no se lo puede tomar en serio. Por suerte, en Krita podremos trabajar con ellas, con todas las ventajas que acompañan a estos elementos, como: individualización de objetos, efectos por capa sin modificar la imagen original, ocultar capas, ordenarlas por grupo, soporte para máscara de capa, modificar su modo y opacidad (transparencia) y, además, agregar diferentes capas de ajustes para corregir brillo, contraste, ajuste de color, ruido y otras características. La ventaja del trabajo con capas es que, si no nos gusta lo que logramos con la capa de ajuste, simplemente la borramos y tendremos nuestra imagen original intacta.
CONCLUSIÓN:
Se puede decir que, particularmente, la versión 2.3 de Krita vino acompañada por una batería de mejoras que le sienta muy bien a la aplicación y que la ubican codo a codo con Gimp. No podemos negar que el trabajo con capas es muy completo, y otras novedades de la versión -como la herramienta Bezier para dibujar curvas y la importación de PDF- son realmente útiles. Sin embargo, si tuviéramos que definir a Krita, podríamos afirmar que es un híbrido con lo mejor de los dos mundos, ya que tiene mucho de diseño vectorial y mucho de retoque a lo Gimp, de modo que, al no enfocarse en ninguna categoría, no llega a ofrecer herramientas tan profesionales como este último. De cualquier manera, Krita acierta en mantener las cosas sencillas y no dispersas por miles de ventanas.
Para finalizar, en las pruebas que realizamos, el soporte para archivos de Photoshop (PSD) estaba vigente y funcional, pero lamentablemente no gozaba de mucha estabilidad, dado que en más de una ocasión, los objetos de las capas aparecían corrompidos. Sin embargo, la balanza está muy equilibrada, y es una muy buena herramienta, fácil de usar, y con muchas características que nos facilitará el retoque y la restauración de imágenes en nuestra vida digital.