Parece sencillo, pero en este proceso se involucran tres máquinas bajo la supervisión de hasta cuatro técnicos. Una vez integrados los componentes, un sean óptico revisa cada pieza para certificar que los componentes estén en el lugar que les corresponde. Si alguno falta, se retira de la línea de producción, mientras que el resto pasa por un horno que derrite la soldadura y adhiere de manera permanente los componentes. Una nueva inspección habilita los tableros para ingresar a un cortador con punta de diamante de máxima precisión para separarlas y, ya sea que se trate de modelos simples o de doble densidad, se someten a una última inspección por computadora para detectar cualquier otro problema físico. Esta evaluación llega a tardar hasta diez minutos por pieza. Finalmente, los módulos ingresan a la HP8300, una máquina de tecnología propietaria que las somete a una prueba de resistencia de calor extremo y a cambios de voltaie como los que soportan cada vez que se enciende o apaga de golpe un ordenador. “Sólo así se logra un margen de error de .004%. Las que superan con éxito este proceso merecen representarnos”, resume Johnny.
Así, desde 1987, año de fundación de Kingston Technology Company, esta filosofía de estricto control de calidad les permite ofrecer garantía de compatibilidad y de duración de por vida a más de 2,500 actualizaciones para no menos de 6,000 sistemas distintos. Más allá de las palabras, este compromiso por la calidad hace sentido al ver los números de crecimiento del negocio: desde 2005 se mantiene como líder fabricante de DRAM y en los últimos cinco años ha mantenido un crecimiento sostenido que prácticamente ha duplicado sus ingresos. Con el intempestivo crecimiento del mercado de memorias Flash, Kingston registró un crecimiento aproximado de casi 170%. Aunque iniciaron su negocio y se consolidaron en la industria con memoria dedicada para PC, hoy fabrican más memorias Flash que NDRAM en proporción de una a cuatro. Y si lo anterior no resultara suficiente, John Who, CEO de Kingston, considera que existen factores adicionales igualmente importantes que los han colocado en la cima: se mantienen como empresa de capital privado, “Eso facilita y hace más eficiente nuestro margen de operación”, afima
Who. “Una de las misiones de nuestra empresa es hacer las cosas simples y no me imagino discutiendo una decisión en una larga mesa con directivos”. De acuerdo con Who, desde la fundación de la compañía se decidió no dar lugar a la administración de jerarquías. Si tienes una compañía de 10 mil empleados que piensan y actúan como empleados, está bien; hay compañías que funcionan así, ahí está el caso de IBM. Pero si tienes 10 mil empleados que trabajan como empleados pero piensan como dueños, tienes algo muy poderoso”. La combinación de estas ventajas facilita la   administración y elimina la burocracia en todos lo niveles.
Cada caso es especial y único” asevera John. Pero ¿cómo lograr que el éxito no sólo se concentre en el crecimiento de la compañía cuando la tendencia global parece dictar lo contrario? Con un compromiso que se reafirma cada día y que está disponible en prácticamente cualquier muro de las instalaciones: el ‘Kingston way’.
Todos contribuyen en la fabricación de los dispositivos que hacen posible almacenar lo que es más importante para ti y gracias a este ‘compromiso con la memoria’, el año pasado facturaron poco más de 3 mil millones de dólares. ¿Nada mal para un trabajo donde todos se divierten como parte de la política laboral.